Cada paquete que recibes es el final de una cadena logística enorme que puede empezar en una fábrica en Asia, cruzar océanos y pasar por varios países antes de llegar a tu entrada en Puerto Rico. Entender cómo funciona esa industria ayuda a ver por qué la "última milla" —el paso final— es tan importante. Aquí te lo contamos.
Puerto Rico está plenamente integrado a la red de comercio de Estados Unidos, y a la vez conectado al comercio global. La isla recibe un flujo constante de paquetes tanto del territorio continental como de transacciones internacionales, creando un ecosistema de última milla con un volumen significativo y creciente.
El crecimiento del comercio electrónico ha sido explosivo a nivel global. Solo como referencia de escala, en 2024 se registraron cerca de 1,360 millones de envíos de bajo valor ("de minimis") entrando a EE.UU., más del doble que en 2020 (datos de CBP). Puerto Rico participa de esa ola de compras en línea.
La cadena típica de una compra internacional es más compleja de lo que parece: fábrica en el país de origen → consolidación de mercancía → transporte (aéreo o marítimo) → puerto de entrada → aduana → distribución → última milla hasta tu casa. Para Puerto Rico, muchos envíos pasan por Florida y luego por transporte marítimo antes de llegar a la isla, lo que explica parte de los tiempos de espera.
Con la llegada del centro de distribución de Amazon en Dorado en agosto de 2026, una parte de esa cadena ahora ocurre dentro de la isla, acercando el inventario al consumidor boricua.
En Puerto Rico conviven varios jugadores: el servicio postal (USPS), los transportistas privados (UPS, FedEx), las plataformas de e-commerce (Amazon, Shein, Temu y muchas más), y soluciones locales innovadoras como los puntos de recogido de 787Hub. Cada uno resuelve una parte de la cadena.
Toda esa maquinaria logística global tiene un punto débil sorprendentemente humilde: los últimos metros. El paquete que viajó miles de millas termina en tu puerta, donde queda expuesto al robo y al clima. Es el eslabón más frágil de toda la cadena.
Los datos lo confirman: en la red a la que PR pertenece, se roban cerca de 250,000 paquetes al día (SafeWise), y la gran mayoría de los robos ocurre porque el paquete está visible y accesible. Toda la eficiencia de la cadena global se puede perder en ese último tramo.
La industria ha optimizado casi todos los eslabones —fabricación, transporte, distribución— pero la última milla sigue dependiendo, en muchos casos, de dejar el paquete en una puerta. Un buzón de seguridad cierra esa brecha: convierte el último y más frágil eslabón en un punto seguro, donde el paquete queda recibido, bajo llave y protegido. Es la pieza que le faltaba a la última milla en el hogar boricua.
La isla está integrada a la red de comercio de EE.UU. y al comercio global; los paquetes pasan por una cadena de transporte, aduana y distribución hasta la última milla en tu puerta.
Por el auge del comercio electrónico global y local, con volúmenes de envío en aumento.
El paso final de la entrega, desde el centro de distribución hasta tu puerta; es el eslabón más frágil de la cadena.
La última milla: el paquete queda expuesto al robo y al clima en tu entrada. Un buzón de seguridad lo resuelve.
CBP; SafeWise 2025; Wapa TV / El Nuevo Día (centro de Amazon en Dorado).